El PSOE sigue en su empeño de acabar con todo lo que pueda ofrecer algo de resistencia a su deseo de convertir España en un régimen dictatorial socialista. En las últimas semanas estamos viendo la cacería orquestada contra el principal partido de la oposición para acabar con la única alternativa posible.

Pero, en esta ocasión, la presa es otro gran enemigo de Zapatero: la Iglesia Católica, otra de las organizaciones críticas con el régimen del dictadorzuelo monclovita. No conforme con tratar de erradicar a los populares ahora toca acabar con los católicos al más puro estilo de limpieza étnica de cualquier dictadura africana. Todos los medios del Estado están al servicio de imponer el pensamiento único (nacional) socialista.

El gobierno del presidente Rodríguez quiere declarar “non gratos” crucifijos y otros símbolos religiosos en los colegios, pero únicamente los símbolos cristianos. Mientras los católicos deberán esconder sus creencias, las niñas musulmanas podrán seguir llevando velo. Debe ser que la religión mahometana no es tan beligerante con el déspota como lo son potencialmente los católicos.

Zapatero destierra la religión católica de los colegios pero sigue manteniendo esa asignatura de adoctrinamiento (nacional) socialista que da carga ideológica a su idea de régimen bananero. ¡Qué nada enturbie su idea de construir un país de parados y analfabetos bajo el férreo mando del socialismo español!